umm qais tours

Poco se sabe sobre la Historia Antigua de Gadara, situada en la cima de una montaña al noreste de Jordania, desde donde se contemplan las grandiosas vistas del Lago Tiberíades, el Río Yarmouk y los Altos del Golán.

Se la relaciona con la historia de Jesucristo, que narra cómo expulsó a unos demonios y los mandó a una piara de cerdos que bajaban a toda prisa por una escaparda ladera y que murió ahogada en el lago (Mat. 8:28-34). 8:28_34). Se desconoce la situación exacta donde acaeció el milagro, pero es muy improbable que se trate de Gadara, ya que se encuentra muy apartada del lago.

Durante el periodo helenístico, como la mayoría de las ciudades jordanas, el dominio de Gadara se lo alternaron Ptolemaicos y Seléucidos, periodo del cual datan partes de la muralla de la ciudad y los cimientos de un templo. Alexander Jannaeus se hizo con la ciudad en el 83 a.C. Los Nabateos también se asentaron en la ciudad por un breve periodo de tiempo, tal y como señalan los resultados de las excavaciones. Tras liberarla Pompeyo en el 63 a.C. del dominio hasmoneo, su momento de gloria llegó con el periodo romano, cuando pasó a ser una de las ciudades de la Decápolis.

Gadara sobresalía por su vida intelectual y por haber sido el lugar de nacimiento de muchos filósofos y poetas famosos de la Antigüedad, en particular el filósofo de la escuela cínica, Menipo (siglo III a.C.), Mealegro y Filademo (ambos del siglo I a.C.). Asimismo, los gadarenos se recreaban en los famosos manantiales de agua caliente en el valle, tras lo cual, según escribía Estrabón, volvían “a la ciudad, de temperatura más fresca, para calmar su hambre de ocio con obras teatrales”.

De los dos teatros de Gadara (el tercero se ubicaba en el valle), se conserva en mejor estado el más pequeño al oste, de asiento negros de basalto que albergaban a un público de 3,000 personas. Junto al teatro, descansan los restos de una basílica del siglo VII y una iglesia octogonal del siglo VI. Al otro lado de la larga calle de columnas, las excavaciones realizadas desde 1974 han descubierto complejos de baños públicos y privados, un ninfeo, un santuario, edificaciones octogonales y semi-circulares, una torre circular (una de las dos que formaban un enorme puente), un mausoleo subterráno y, sobre todo, una inmensa iglesia del siglo IV con cinco naves laterales. Mas al oeste, hallamos dos inmensos puentes y el contorno de un hipódromo.

Durante el periodo bizantino, Gadara fue elegida como la sede de un obispado, dando muestra de su prosperidad en continuo avance. La asociación que se hace de la ciudad con los milagros de Jesucristo la situó en una importante posición como lugar de peregrinación; de ahí que la basílica de cinco naves laterales se pudiera haber contruido para albergar a los peregrinos. Aunque la prosperidad de la ciudad continuó hasta incluso después de la conquista musulman del 636, el momento de decadencia comenzó tras el derrocamiento de los Omeyas en el 750 por parte de los Abbasíes, que hicieron de Bagdad la capital de su Califato.

Una ciudad de ruinas en estado de abandono cuando los primeros viajeros occidentales la visitaron en el siglo XIX, los antiguos monumentos de Gadara fueron saqueados por sus piedras, con las que alzar edificios al finales de siglo: una nueva ciudad llena de encanto creció entre las ruinas. En 1974, año en que comenzaron los trabajos arqueológicos, los lugareños se trasladaron a las nuevas viviendas construidas en la zona. Algunas de esas preciosas viviendas árabes que se abandonaron se están restaurando, a la par que se excava la parte clásica de la ciudad.