qasr tuba tours

En 1896, Alois Musil, un arabista y explorador checo, se quedó helado al contemplar los antiguos palacios de los beduinos del desierto de Madaba, decorados con columnas, pinturas e inscripciones. A su vuelta, dos años más tarde, descubrió Qasr at-Tuba, la vivienda más extensa y alejada de un grupo de hogares construidos en el desierto en el siglo VIII bajo los auspicios de los califas omeyas. Denominado Qasr (palacio) en árabe y castle (castillo) en inglés, en realidad, estas construcciones del desierto no comprenden ninguno de ambos términos. Son ejemplos perfectos de la temprana arquitectura islámica, única en estilo y materiales, ubicados todos ellos en un recinto agrícola.

Los califas omeyas y sus gobernadores, sin duda, disfrutaban de sus escapadas de Damasco a los confines del desierto, donde practicaban la cetrería y la caza, y montaban sus caballos de raza árabe. Sin embargo, el principal objetivo de estas construcciones era servir como lugar de reunión con las tribus beduinas del desierto, de cuyo apoyo dependían.

Qasr at-Tuba, construida en tiempos del Califa al-Walid XI (743-744), está compuesto de dos terrenos iguales, formando un doble cuadrado. Sólo se completó la esquina norte del castillo, aunque se puede apreciar el contorno del complejo desde una vista aérea. Sólo se completó la esquina norte del castillo, aunque se puede apreciar el contorno del complejo desde una vista aérea. Sólo se completó la esquina norte del castillo, aunque se puede apreciar el contorno del complejo desde una vista aérea. Los muros suponían tres filas de piedra, con ladrillos de adobe en la parte superior, incluyendo los tejados de bóveda de cañón. Asimismo, la piedra era el material empleado para enmarcar los arcos de las puertas. Musil descubrió algunas tallas de piedra en perfecto estado, todas ellas desaparecidas, a excepción de la que hallamos en el Museo Arqueológico de Ammán.