Qasr Al Kharanah desert castle

Es uno de los dos únicos Castillos del Desierto de Jordania que parecen tener un objetivo defensivo. Sin embargo, no son nada más que aparencias, ya que las aspilleras son demasiado pequeñas y están demasiado altas; por lo que podrían haberse utilizado como entrada de luz y aire. Tampoco servía para recibir a las caravanas, ya que no se hallaba cerca de ninguna ruta comercial. Lo más probable es que se tratase de un lugar de reunión entre los gobernantes omeyas y los beduinos del desierto, donde pactar su apoyo mutuo.

De roca desnuda, el castillo se contruyó disponiendo pequeñas piedras en fila entre las piedras mayores, para cubrirse, en un principio, todo de yeso. De roca desnuda, el castillo se contruyó disponiendo pequeñas piedras en fila entre las piedras mayores, para cubrirse, en un principio, todo de yeso. La rígida forma cuadrada de la fortaleza sólo se ve interrumpida por las torres redondas de cada esquina y las semicirculares, ubicadas en mitad de cada muro, con la excepción del muro sur, donde se ubica la entrada a la fortaleza.

El edificio central, de dos plantas, se sitúa alrededor de un patio abierto. Los establos quedan inmediantemente a la izquierda y la derecha de la puerta de entrada; las personas se alojaban en el resto de lados del patio y en la planta superior. En una de las habitaciones de la planta superior, encontramos una inscripción en cúfico por encima de la puerta, que reza la fecha “92 Mi” (710- 711 a.C.); esto es, durante el Reinado de Walid I. Sin embargo, no queda claro si se refiere a la fecha de la construcción original o de su posterior reconstrucción.

Una característica de Qasr al-Kharanah son los arcos y las cúpulas presentes en todas las habitaciones, muchas de ellas con semi-bóvedas y trompas. Los arcos brotan de grupos de tres pequeñas columnas anexas. Se enyesaron todas las habitaciones para decorarlas con tallados.