azraq castle jordan

Azraq (azul en árabe), rodeada por un oasis, se ubica a 80 km al este de Ammán, en una vasta cuenca de poca profundidad. En este paraje, convergen tres desiertos: el de balsalto negro al norte y este de Jordania; el de sílex y caliza en el centro; y el de arena de Wadi Sirhan, que conduce a Arabia Saudía.

Hace millones de años, Jordania estaba, en su mayoría, bajo el mar. Hace un millón de años, las aguas retrocedieron, originándose un enorme largo en la cuenca de Azraq que, con el tiempo, se fue reduciendo para dar paso a llanuras fértiles y enormes pantanos repletos de animales y aves. Hoy en día, es un desierto de pantanos y ciénagas, y palmeras moribundas. La situación ha empeorado recientemente, ya que se ha bombeado el agua en cantidades desorbitadas para satisfacer las cada vez más numerosas necesidades de una población en rápido aumento, sin olvidar que Azraq es un terreno con escasas fuentes acuíferas.

Hasta hace poco, Azraq era una zona plagada de aves migratorias, con rutas entre Europa y África. Con la reducción de los pantanos, vino también la desaparición de estas aves migratorias en la zona. Sin embargo, la Sociedad Real jordana para la Conservación de la Naturaleza (RSCN, por sus siglas en inglés) ha creado una reserva de pantanos en Azraq Shishan (cuyo nombre deriva de los asentamientos chechenos en la zona en el siglo XIX), una pequeña zona donde ya existieron pantanos. Una parte del arroyo de Azraq se ha desviado hasta los estanques de la inmensa reserva omeya, hasta la que algunos pájaron están regresando.

LA RSCN también fundó la cercana Reserva Shaumari en 1967, la primera reserva de flora y fauna en Jordania. El mayor logro ha sido la inserción del órice de Arabia de nuevo en su hábitat natural.

Castillo de Azraq

Azraq, por haber sido una zona de abundante agua, se configuró como una parada dentro de la ruta comercial de Wadi Sirhan y como un imán para los beduinos del desierto. Su agua también atrajo a los romanos quienes, bajo el gobierno de Septimio Severo (193- 211 d.C.), establecieron en la zona una avanzada militar oriental dentro de la provincia de Arabia. Si esta fue la primera fase del castillo en el centro de la Azraq de los drusos, poco hay que enseñar, ya que sufrió numerosas transformaciones.

Una dedicatoria a los coemperadores Diocleciano y Maximiano, tallada en piedra y fechada hacia el 300 d.C., podría marcar el comienzo de la fortaleza de basalto negro, cuyas inmensas puertas de piedra todavía giran sobre las visagras originales. Diocleciano mandó construir también una carretera en la zona, la Strata Diocletiana, que unía Azraq con Damasco y Palmira.

Azraq continuó siendo un puesto militar durante el periodo bizantino; en los siglos VII y VIII, los Omeyas lo utilizaron como residencia durante sus campañas de caza. La fortaleza pudo abandonarse tras trasladarse los Abbasíes a Bagdad. Según reza una inscripción en árabe sobre la puerta principal, el Gobernador ayyubí Izz ad-Din Aybak la reconstruyó a principios del siglo XIII. Los Otomanos se hicieron con la fortaleza tras su conquista en 1516.

El uso militar más reciente que se hizo de Azraq fue durante la Primera Guerra Mundial, cuando I. E. Lawrence permaneción en la fortaleza durante el invierno de 1917-1918, antes del asalto final en Damasco. Un par de años después, drusos sirios se trasladaron a la zona norte de Azraq, donde aún permanecen.