Azraq (azul en árabe), rodeada por un oasis, se ubica a 80 km al este de Ammán, en una vasta cuenca de poca profundidad. En este paraje, convergen tres desiertos: el de balsalto negro al norte y este de Jordania; el de sílex y caliza en el centro; y el de arena de Wadi Sirhan, que conduce a Arabia Saudía.
Hace millones de años, Jordania estaba, en su mayoría, bajo el mar. Hace un millón de años, las aguas retrocedieron, originándose un enorme largo en la cuenca de Azraq que, con el tiempo, se fue reduciendo para dar paso a llanuras fértiles y enormes pantanos repletos de animales y aves. Hoy en día, es un desierto de pantanos y ciénagas, y palmeras moribundas. La situación ha empeorado recientemente, ya que se ha bombeado el agua en cantidades desorbitadas para satisfacer las cada vez más numerosas necesidades de una población en rápido aumento, sin olvidar que Azraq es un terreno con escasas fuentes acuíferas.

Hasta hace poco, Azraq era una zona plagada de aves migratorias, con rutas entre Europa y África. Con la reducción de los pantanos, vino también la desaparición de estas aves migratorias en la zona. Sin embargo, la Sociedad Real jordana para la Conservación de la Naturaleza (RSCN, por sus siglas en inglés) ha creado una reserva de pantanos en Azraq Shishan (cuyo nombre deriva de los asentamientos chechenos en la zona en el siglo XIX), una pequeña zona donde ya existieron pantanos. Una parte del arroyo de Azraq se ha desviado hasta los estanques de la inmensa reserva omeya, hasta la que algunos pájaron están regresando.
LA RSCN también fundó la cercana Reserva Shaumari en 1967, la primera reserva de flora y fauna en Jordania. El mayor logro ha sido la inserción del órice de Arabia de nuevo en su hábitat natural.